Montenegro · Mar Adriático

Budva

2.500 años de piedra, sal y luz

La reina del Adriático

Una ciudad que mira al mar desde hace milenios

Budva es una de las ciudades más antiguas del litoral adriático: más de 2.500 años de historia latiendo entre murallas venecianas, callejones de mármol desgastado y el azul imposible del mar. Los griegos la fundaron, los romanos la codiciaron, los venecianos la fortificaron y el tiempo, terco, la ha ido puliendo hasta convertirla en lo que hoy es: una joya suspendida entre la montaña y la costa.

Su Ciudad Vieja (Stari Grad) es un laberinto de plazas diminutas, campanarios y patios sombríos, todo ello abrazado por una muralla que se asoma al mar como un último suspiro. La Ciudadela, el campanario de Santa María con su mosaico del siglo XVII y la iglesia de San Juan —que se refleja en el agua al atardecer— son los hitos que dibujan su perfil inconfundible.

Pero Budva también es playa: la Mogren, abrazada por acantilados; la Slovenska Plaža, larga y dorada; la Jaz, refugio de conciertos y atardeceres. Y a un breve paseo en barco, Sveti Stefan, ese pueblo-fortaleza encaramado a un islote que se ha convertido en la postal más reproducida del Mediterráneo.

Estas imágenes son fragmentos de ese viaje: la luz de la piedra, el rumor del Adriático, el tiempo detenido en una esquina cualquiera.